CULTURA NO VIOLENTA

domingo, 25 de abril de 2010

Taller de formación para voluntarios por la no violencia

Ayer sábado realizamos un taller en el local de la asociación humanista de Tetuán, donde participaron 21 personas. El objetivo era reflexionar sobre la violencia desde la experiencia personal, buscando salidas y con la imagen de aplicarnos en la sensibilización social.

Para ello, realizamos por escrito reflexiones sobre la violencia sufrida, presente y pasada, y la violencia ejercida sobre otros. Sobre las cualidades personales y cómo aplicarlas en el mundo. Y por último, vimos propuestas de acción social para construir una cultura de no violencia. Tras los escritos, pasamos al intercambio por grupos.


Como conclusión, se comentaron algunas formas de violencia sufridas personalmente o por el medio inmediato, tales como violencia por la orientación sexual, violencia económica, burocrática (la vida en común de una familia puede quedar en suspenso por un interminable papeleo para lograr la reagrupación), discriminación laboral de la mujer, por ser diferente o no encajar en los estándares de la moda o de la belleza del momento, violencia producida por relaciones sociales de competitividad, trato entre la gente en base a niveles (status), indiferencia hacia lo que le pase al vecino, relaciones mercantilistas, no desinteresadas...

Vimos que el origen de la violencia está en un sistema violento que intenta controlar y dividir a la gente, y que incentiva relaciones competitivas y ejerce gran presión económica.
Que uno puede empezar por uno mismo para producir cambios en el medio. Aunque será necesaria también la acción social.
Que podemos entender que los otros sufren la misma violencia que uno y que será interesante entender su situación. También que estamos educados para "agarrar" y no para "soltar", lo cual lleva nuevamente a la violencia.
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Por último, esbozamos algunas propuestas que habremos de seguir desarrollando en cada barrio (el taller de ayer incluyó a gente de la universidad, de Argüelles, de Alcobendas y del Bº del Pilar):
  • Desarrollar talleres como este, enfocados como formación de formadores sobre no violencia, en diferentes ámbitos: en la universidad, en el barrio, con jóvenes, con gente de diferentes culturas...

  • Utilizar los medios de comuniciación para dar a conocer nuestra propuesta. Y también crear medios propios. Por ejemplo, un programa de radio que luego se cuelgue en internet.

  • Campaña en la calle con "perfonmances": teatro, danza... actividades que llamen la atención y resulten divertidas.

  • Talleres de no violencia para prevenir el acoso escolar.

sábado, 24 de abril de 2010

Campaña de voluntarios en la calle

Hace varias semanas nos hemos juntado algunos grupos de La Comunidad para el Desarrollo Humano de Madrid, de los barrios de Argüelles, Vallecas, Bº del Pilar, de Alcobendas y de la Universidad Complutense. Hemos trabajado juntos para la campaña "10.000 voluntarios por la paz y la no violencia", charlando con la gente en la calle y hemos logrado un número amplio de gente interesada.

Estas son algunos fotos de la actividad en Alcobendas...:


Barrio de Argüelles:


Universidad Complutense:

Y Barrio del Pilar:

La propuesta para los interesados era participar en un taller de formación sobre no violencia.


miércoles, 21 de abril de 2010

"Hay que obligarlas a ser libres"


En aras de la igualdad, vuelve a discriminarse a una persona por un supuesto "símbolo religioso". Un instituto de Madrid prohibe a una alumna asistir a clase si lleva el el hiyab. La justificación: normas del colegio. En la practica: se exige a una joven de 16 años abandonar un centro donde estaba integrada y que se separe de sus amigas. Además se la pone en el punto de mira, los políticos encuentran un nuevo tema para exhibir sus diferencias y los radicales xenófobos un nuevo objetivo para acosar (llenan las paredes del instituto con carteles amenazantes).

Hay dos posturas que niegan a esta joven el derecho a asistir a clase con un pañuelo en la cabeza. Los que creen que es un símbolo religioso que no tiene cabida en un centro educativo laico y que, además, como estas jóvenes visten así obligadas por sus padres hay que liberarlas de la coacción de su religión y su familia.

Los que así opinan dudo mucho que hayan hablado nunca con alguna mujer musulmana, de manera que hablan en base al tópico. Si charlaran con alguna de ellas entenderían que el pañuelo es expresión religiosa, pero también es una forma cultural y, en el caso de las más jóvenes, en ocasiones una forma de afirmar su identidad, como otros jóvenes lo hacen con tatuajes, piercing, rastas, vaqueros rotos, etc., que no se prohíben para ir a clase.

Por otro lado están defendiendo un concepto erróneo de la laicidad. Que un colegio sea laico implica que no debe mostrar signos de ninguna religión, como institución debe ser neutro. Sin embargo, eso no significa que los alumnos deban esconder o negar sus diversas religiones. Laico no significa anticlerical. Si hubiera niñas hindúes no tendría sentido obligarlas a borrarse el bindi de la frente, igual que nadie exige a un alumno católico que se saque el crucifijo del cuello.

Instituciones laicas son compatibles (así lo dice la ley) con libertad religiosa. No se trata de que lo laico prevalezca sobre lo religioso o que lo religioso deba ocultarse o limitarse a la esfera de lo privado como algo molesto. Sino que, en un contexto laico, puedan expresarse con libertad y en armonía tanto el ateísmo como la religiosidad. Sin discriminación y sin predominancia de uno sobre otra.

Hay otro grupo contrario al velo. Los que exigen que los extranjeros deben adaptarse a nuestras castizas costumbres (pasan por alto a los españoles musulmanes, pero eso les da igual). En realidad, el velo les da igual. De lo que verdaderamente están en contra es de las niñas musulmanas, de las mujeres musulmanas, de la religión musulmana. Es un rechazo visceral, una sensibilidad que justifica la discriminación en base a su miedo a lo diferente.

Ambas posturas saltan por encima del derecho a expresar las propias ideas o la propia fe. Algo llamado "libertad de expresión", un derecho supuestamente ya conquistado. Los primeros representan al "despotismo ilustrado": «...y al que no quiera ser libre le OBLIGAREMOS a ser libre». Los segundos hacen de su ombligo el mundo y de sus temores su guía de conducta.

Y finalmente, el trasfondo de toda esta polémica no es "liberar" a una joven. Se trata de hacerla sumisa. Y con ella, a todos los que son diferentes. Porque, aunque nos engañemos, lo más importante en nuestra sociedad de libertad es la sumisión a las normas.