CULTURA NO VIOLENTA

viernes, 3 de febrero de 2012

Manifiesto del Partido Humanista por el desarme


Acto por el desarme frente al Congreso de los Diputados (Madrid). 26/01/2012
SI QUIERES UN MUNDO NUEVO, DESARMA EL SISTEMA

Un nuevo mundo ya está actuando en la conciencia y el corazón de millones de personas. Una nueva cultura basada en la reciprocidad, la solidaridad y en el rechazo a toda forma de violencia, se abre paso entre los escombros de un tejido social roto por el viejo individualismo, la intolerancia, el consumismo y la discriminación.

Pero mientras esta conciencia no violenta se desarrolla y fortalece en las poblaciones, en el escenario internacional se fragua de nuevo la amenaza de las armas nucleares y la guerra. No podemos avanzar hacia ese mundo mientras no desarmemos los factores mas peligrosos del viejo mundo que no quiere irse: las guerras y las armas nucleares son hoy la principal amenaza para el planeta y para la supervivencia misma del ser humano.

En un mundo donde el dinero es el valor central, la guerra es un negocio más, el más lucrativo, una oportunidad para reactivar las ganancias de la industria armamentista, un estímulo para salir de una crisis y repartir más beneficios, o una apuesta por el control de los recursos energéticos. Es la cara más inmoral de la búsqueda de beneficios económicos, insensible al sufrimiento humano y la catástrofe ecológica.

Por supuesto que la industria militar, la banca y los gobiernos más poderosos están implicados en el desarrollo del monstruoso negocio de la guerra, pero sus tentáculos alcanzan también a las poblaciones mediante el discurso sobre la creación de los puestos de trabajo de las industrias fabricantes de armas o de las bases militares. Así se aseguran la complicidad de los trabajadores que participan de ese circuito productivo y de las poblaciones que miran para otro lado. El chantaje se hace extensivo a toda la población, a la que se amenaza sutilmente con perder los niveles de vida del mundo desarrollado si no se pagara el peaje de pertenecer a la OTAN y contribuir con envíos de tropas a las misiones "preventivas y humanitarias".

Sin embargo, sea cual sea la situación económica, no haremos cualquier cosa por dinero. Desarmar el sistema no sólo significa parar la principal fábrica de sufrimiento en el mundo, también significa cambiar el sistema de valores y esto repercutirá en todo. Trabajar de este modo por el desarme tiene sentido personal porque pone por delante la propia coherencia personal y se niega a ser cómplice de la violencia y tiene sentido social porque cambia la dirección destructiva del sistema y se orienta en otra dirección. Al elegir no participar en este negocio a pesar de la pérdida económica estamos empezando a desarmar el sistema dentro de nosotros. Y esa elección no quedará ahí, sino que modificará muchas otras valoraciones y acciones hacia la generosidad y la no-violencia. Y un mundo nuevo empezará a surgir.

Por eso, la esperanza de ese mundo nuevo no está en las manos de los poderosos sino en la de las mujeres y hombres valientes que se opongan activamente al negocio de la guerra y a la amenaza de las armas nucleares. Hoy los pueblos claman y piden paz. Juntos podemos desarmar al sistema. Hagámoslo ahora, empecemos ya!


Ayúdanos a crear conciencia para:
  • Desmantelar los arsenales nucleares. Prohibición de su instalación en Rota o en cualquier otro punto del territorio español
  • Retirada de las tropas de España en países ocupados.
  • Renuncia a la guerra como método de resolver conflictos
  • Desarme progresivo y proporcional de armamento convencional

Manifiesto del Partido Humanista

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